BUENAS RELACIONES

Pastor Ariel Monzón
 
 
 

Cuando algo de la palabra se revela es porque formó parte del conocimiento.
Una revelación no siempre es escuchar mensajes nuevos, sino es entender algo que estuvo oculto a nosotros en la palabra, pero que un día se despertó.

Cuando hay algo que se revela, se produce una bisagra en nuestras vidas, hay un quiebre en lo espiritual que termina afectando cada aspecto de nuestra vida.

Es necesario que se te revele que hoy en día las relaciones que manejes son las que pueden potenciar tu vida hacia lo mejor, o pueden hundirte en desgracias.
Hay un punto donde tenemos que saber que no podemos ligarnos emocionalmente con todo tipo de gente. Una cosa es hablar con cualquier persona de temas comunes y otra es que todas tus conversaciones importantes sea con gente que no te bendice y no te edifica.

Hay que diferenciar las relaciones que tenemos con otros. Si eres una persona de negocios, tal vez tengas que estar con personas que no son buenas, lo mismo con los compañeros de trabajo y estudio, las obligaciones te llevan a estar con ellos, pero no dejes que el espíritu que se manifieste en sus palabras te afecte.

Nos rodean personas que en sus palabras hay esencia de pecados, dolores, corrupción y muchas cosas que no nos pueden edificar para la grandeza, promueven malas conversaciones y como dice la palabra: “Las malas conversaciones, corrompen las buenas costumbres” (1Corintios 15:33, énfasis mío)

La grandeza se logra en base de buenas relaciones.

  • Todo lo que quieras lograr en el presente, futuro inmediato y lejano tiene que ver con gente.
  • Jesús supo desde un primer momento que tenía que fomentar buenas relaciones con sus Discípulos para cumplir su propósito. Él necesitaba gente.
  • Jesús estableció vínculos que se transformaron en cadenas de productividad a lo largo de los siglos. Nosotros somos frutos de las buenas relaciones que Jesús comenzó. ¿Que hubiera pasado si no lo hubiera logrado? ¿O se hubiera conectado mal con personas improductivas que no quisieran cambiar. Que deseaban seguir pronunciando sus pecados?

 Debemos transformarnos en selectivos a la hora de conectarnos con las personas.

  • El hombre funciona por memética que es lo mismo que la genética, pero mental, es decir funcionamos por imitación.
  • Hay que saber quienes serán los pondrán palabras en nuestros oídos, porque lo que escuchamos es lo que nos alimenta. Si nosotros lo permitimos.
  • Escuché gente negativa y pesimista siempre, pero está en mi si yo entro en ese pensamiento o me separo. Tal vez convivas con personas que su lenguaje no es optimista o enfermo, pero no deben llegar esas palabras a tu corazón.

Debes aprender a forjar relaciones:

  • Inteligentes.
  • Sanas.
  • Provechosas.
  • De fe.
  • Libres de culpa.
  • Que te animen.

“Tu nivel mental depende del tipo de relaciones que tengas”

 Hay veces que nos ligamos a personas que no nos ayudan en nuestro futuro. Estamos unidos emocionalmente a personas que nos impiden crecer. Ya no podemos llamar amigos a cualquiera. Escuché a muchas personas que dijeron “mis mejores amigos no son de la iglesia” eso realmente me preocupa. Se puede tener amigos que no sean de tu fe, pero “los mejores amigos” es otra cosa muy fuerte. Una amistad como la que Jesús llegó a tener con sus discípulos, no se logró por el conocimiento que tuvieron entre si, sino que por la fe y el ideal que compartían.

Buscamos equilibrio, no significa que el hecho de que formes parte de la iglesia no puedes hablarte con gente que no sea de ella, eso sería imposible, pero si todas tus amistades están afuera, tienes que comenzar a fomentar buenas relaciones con gente de fe.

Una vez dijeron algo que me quedó grabado: “Las relaciones que tengas potencian tus debilidades o tus fortalezas”. Si hay asuntos en tu vida que no cambian quizás se deba que nadie que está a tu alrededor te ayude a cambiarlo.

Si estás con personas que sólo hablan de pecado y tu espíritu no rechaza eso, participas y no buscas cambiar esa situación, es porque hay una debilidad que se alimenta de esas palabras y si no quieres caer, lo mejor es que te esfuerces por cambiar esas semillas que están entrando en tu mente.

Es sumamente importante que te unas a personas que te desafíen a cambiar. Si hay algo que no está bien te lo digan, si estás tentado te ayuden a escapar y no que te ayuden a pecar. Posiblemente tengas que reevaluar tus amistades, puede que muchas de ellas ya no te sirven para seguir creciendo, no rechazamos a las personas, pero  si tenemos que hacer ciertas separaciones ideológicas.

La Biblia nos enseña que no debemos unirnos a yugos desiguales, y esto no sólo es para “novios” sino para todos aquellos que notamos que no podemos quedar bien con todos. Hay que quebrar algunos yugos emocionales con los que nos retienen en el crecimiento.



"Vamos juntos a la cima"
Pastor Ariel Monzón
www.arielmonzon.com
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